ESPERA, ESPERA, ESPERA; Y SERÁS BENDECIDO

 

“Señor, toda mi vida he esperado en ti, y he confiado en tus promesas.” Salmo 130:5 (RVC)

Dios quiere que esperes pacientemente por Su respuesta a tu oración, pero también quiere que esperes expectantemente, quiere que tengas fe y esperanza. Que confíes en que tu Señor te escucha y te responde. Cuando esperas con expectación, le demuestras a Dios que crees a Sus promesas. Que crees que Él va cumplir Su Palabra. 

Al famoso pionero Daniel Boone, se le preguntó en una ocasión; “¿Te has perdido alguna vez en el bosque?”, y él respondió: “No, nunca me he perdido. He estado desconcertado, a veces por semanas, pero nunca me he perdido”.

Algunos de ustedes se podrán sentir desconcertados, confundidos y perplejos en este mismo momento. Estas desconcertado acerca de tu matrimonio: “Estoy orando para que mejore, pero no está mejorando nada”. Estas confundido con tu carrera laboral: “¿Me darán un ascenso, me irán a despedir, me cambiaré de trabajo?” Estas perplejo acerca de tus relaciones. Te podrás sentir impotente y sin esperanza, y como que no puedes hacer nada por ti mismo para cambiar tu situación, sintiéndote completamente desconcertado.

¡No te desanimes! ¡No te rindas! ¡”Ponte las pilas”! Ponte a orar. Tengo muchas, muchas peticiones en mi vida por las que he orado y que Dios, todavía no ha respondido. Puedo recordar una oración que he hecho casi a diario durante 7 años, y no ha sido respondida. No sé por qué Dios no ha elegido responder esa oración, y no lo entiendo. Pero he decidido esto: Ya sea que Dios me responda o no a esa oración, voy a morir creyendo en sus promesas. Porque Dios es bueno y para siempre es Su misericordia, y sabe lo que es mejor para mi, aunque yo no lo entienda.

Cuando Dios no responde nuestras oraciones, necesitamos recordar un par de verdades muy importantes. Primero, Dios está en control, y tú no. Él sabe lo que necesitas, más de lo que tu sabes o te imaginas. No hay montaña tan alta que Él no pueda mover. No hay problema tan grande que no pueda resolver. No hay tristeza tan profunda que no pueda aliviar. Dios está en total control, y tiene un plan específico para ti.

Lo segundo que necesitas recordar es que, sea que recibas respuesta o no, Dios honrará tu paciencia. Si no en este mundo, entonces en la eternidad; pero Él la honrará.

“Señor, toda mi vida he esperado en ti, y he confiado en tus promesas.” Salmo 130:5 (RVC)

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles promesas de Dios puedes hacer tuyas, mientras confías en que responda tus oraciones?
  • ¿Cómo ha demostrado Dios su fidelidad hacia tí en el pasado?
  • ¿Qué esperas que Dios haga en tu vida? ¿Tus expectativas reflejan su grandeza?
 

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