NO SEAS UNA MARIONETA DE LOS DEMÁS

“Dios dijo: ‘Soy yo mismo el que los anima. ¿Por qué le tienen miedo a simples seres humanos que no son más que hierba?’”  Isaías 51:12 (TLA)

Una de las maneras de vencer el miedo al rechazo, es mantener la perspectiva correcta. Está bien que escuches las opiniones de los demás, pero nunca debes sobrevalorarlas.

En el versículo de hoy, Isaías dice que nuestra vida aquí en la tierra es temporal, entonces, ¿por qué temerle a la opinión de las otras personas? Esas personas no son Dios y, además, sus opiniones no van a durar para siempre. El secreto del éxito es sobrevivir a tus críticos. 

Isaías dice que, si hombres mortales nos rechazan o no nos dan nuestro valor, no debes preocuparte. Dios es el único que cuenta. No asumas que los juicios u opiniones de los hombres son infalibles y los tomes como si vinieran directamente de Dios. No tienes que aceptar de manera automática las críticas de cualquier persona. Debes tomar esas opiniones, como de quien vienen.

¿Y por qué te estoy diciendo esto? Porque cuando la opinión de las personas llega a ser importante para ti, te estás programando para temer el rechazo. Empezarás a decidir y actuar de manera servil, buscando vivir acorde a la opinion de los demás y no acorde a la voluntad y plan de Dios para tu vida

La Biblia dice: “¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?” (Romanos 8:31 NVI). Si puedes reconocer y aceptar la manera tan portentosa en que Dios está a tu favor, entonces tendrás la capacidad de resistir todo tipo de rechazos, evitando con esto ser servil y rastrero.

Para algunas personas todo lo que le importa es la popularidad, la fama y el aplauso. “¿Qué piensan los demás de mí? ¿Cómo luzco para ellos? ¡La imagen lo es todo!”

Si vives así, estarás a merced de las opiniones de todo el mundo, siendo una marioneta de ellos. Si piensan que soy un perdedor, entonces ¡debo ser un perdedor! Si piensan que soy un tarado, entonces ¡debo de ser un tarado! Yo no quiero vivir de esta manera, ¿y tú?

Dios jamás planeó que vivieras de esta forma. Él te pregunta: “¿Por qué los escuchas? No son más que hombres mortales. Yo Soy el que cuenta. Ellos no durarán más que la hierba del campo.”

Pablo dice que su meta en la vida es agradar a Dios, y no a los hombres: Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo” (Gálatas 1:10 NTV).

El Señor me dice que yo tengo que decidir. Puedo escoger si voy a vivir para la sonrisa de Dios o para el aplauso de los hombres.

¿A quién estás más interesado en agradar? ¿A las multitudes o a Dios? Pablo dice que no puedes buscar ambas aprobaciones al mismo tiempo. Tienes que decidirte a quién quieres agradar. Y recuerda de quién es el aplauso que no dura más que la hierba.

¡Dios está a tu favor y quiere que te vaya bien en la vida!

Reflexiona sobre esto: 

  • ¿Cuál es la diferencia en ser afectado (asesorado) por algo y ser dirigido (manipulado) por la opinión de los demás?
  • ¿Cómo sería eso de ser dirigido (manipulado) por las opiniones de otros? ¿Por qué crees que esto podría causar problemas en tu vida?
  • ¿Cómo nuestra cultura intenta convencernos de que es muy importante lo que otras personas piensen de nosotros?
 

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