INTEGRIDAD SOBRE POPULARIDAD…¡SIEMPRE!

 

“Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles.” Lucas 9:26 (NVI)

Un día ante Dios, estarás rindiendo cuentas de toda tu vida. Cuando tengas esto en mente y lo hayas meditado por un largo tiempo, entonces vas a modificar lo que dices, lo que haces y a quién intentas impresionar. Este es el antídoto a siempre buscar darle-gusto-a-la-gente, tratando de quedar bien con todos.

Cuando vives con una perspectiva de eternidad, eres conciente de que vas a rendir cuenta de cada palabra que digas y cosa que hagas, y entonces te preguntarás: “¿De quien quiero tener la aprobación en lo que estoy diciendo y haciendo, de Dios o de los hombres?”

Yo sé muy bien de lo que te escribo, porque en muchas reuniones y juntas de negocios, me han hecho las preguntas éticas y morales más difíciles posibles. Buscando ponerme en el ojo del huracán, debido a que creo en ciertos principios y valores, queriendo hacerme parecer como un fanático religioso o un tonto. Intencionalmente intentan hacer que me retracte de lo que la Biblia dice, a cambio de un beneficio económico.

Cuando estoy en esas reuniones de negocias, mi naturaleza humana quiere ser aprobada y beneficiada, igual que te sucede a ti. Mi naturaleza humana quiere comprometer, desviar, expulsar y dejar fuera los principios que la Palabra nos enseña. He visto como otras personas en la misma situación han comprometido sus valores por una ganancia sustancial. Hay una palabra para eso: ¡Comprometer y negar! Esas personas son estratégicamente correctas, usando modelos que agradan a la gente. Pero esas personas no están firmes en los principios y verdad de Jesucristo.

Es en esos momentos, cuando puedo decir y hacer algo que podría ser financieramente correcto y que beneficiara a muchos de los involucrados, pero sería algo fuera de los principios que Jesús nos mostró con su vida, es cuando debemos recordar estas verdades eternas. Y en esos momentos de presión. Hay que hacer tres cosas.

Primero, recordar lo que Jesús hizo por ti en la cruz. Él no te negó. Él no renunció. Él murió por tus pecados. Le debes tu vida. Él te creó. Él te salvo. Él te perdonó. Te va a llevar al Cielo. Y siendo conciente de esto, no podrás negarlo.

Segundo, recuerda que un día vas a rendir cuentas ante Dios. Y en ese momento, Dios va a preguntarte: “¿Qué dijiste en esa junta? ¿A qué te comprometiste en ese negocio que puse en tus manos? ¿Qué le dijiste a tu amigo en la oficina o la escuela?” Recuerda siempre que la integridad es más importante que la popularidad. Po esto, no comprometas tu integridad para caerle bien a todos.

Finalmente, di la verdad y no comprometas tus principios y valores. Vive de esta manera, mientras caminas con Jesús y en el poder del Espíritu Santo.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué clase de palabras usas a menudo y sabes que no le agradan a Dios?
  • ¿Cómo puedes cambiar una situación para agradar y honrar a Dios con tus palabras y acciones?
  • ¿Quién en tu vida necesita que le compartas el evangelio con denuedo?
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s