LA VENGANZA NO ESTA EN TU CANCHA

 

 

No paguen mal por mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el contrario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios, y él les concederá su bendición. 1 Pedro 3:9 (NTV)

Nada aplasta más el espíritu, que el abuso — al sentirse devaluado, sin importancia y utilizado. Pero Jesús conoce esto. Y Él te dice, “Yo cuidaré de ti”

El punto de arranque para tu sanidad es conocer a tu sanador. Necesitas decir, “Jesucristo, yo no entiendo cómo fue esto, pero tú tomaste la culpa de todos los pecados del mundo —los que cometieron contra mí y los que yo hice. Quiero aprender a amarte, y quiero que vengas y sanes mi corazón, mi mente y mi cuerpo”.

¡Y Él lo hará! ¡Si que lo hará!

Cuando Jesús sufrió de abusos, ¿les respondió? ¡NO, absolutamente no! La Biblia dice, No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. (1 Pedro 2:23 NTV)

Un día, tu Creador va a balancear los libros. Un día tu Señor va a emparejar el marcador. Un día Dios va a corregir todo lo malo. ¿Crees que los abusadores no tendrán que rendir cuentas por sus actos? ¿Crees que todo el mal que está sucediendo en el mundo quedará impune?

No. Un día Jesucristo va a ajustar cuentas. Y sólo a Él le corresponde esto.

Nuestro Dios es verdaderamente un Dios justo. Él puede hacer mucho mejor trabajo ajustando cuentas de lo que tú y yo podemos hacer. Él quiere que lo dejes en sus manos, porque Él es Dios, y tu no.

Una de las razones por las que tenemos que lidiar arduamente contra el abuso, es por esto: Es contagioso, es tóxico. Se pasa de generación en generación, convirtiéndose en una maldición generacional.

Si alguien creció en medio de un ambiente de abusos, experimentándolos y viéndolos en su propia familia, sin darse cuenta aprendieron algunos patrones conductuales. Y esos patrones definen su comportamiento, pudiendo ser transmitidos, no a todos, pero si a algunos de sus descendientes.

Este año millones de niños en el mundo observarán a sus padres en alguna situación de violencia doméstica. Estudio tras estudio ha demostrado que esos niños son dos veces más propensos a abusar de su propia familia, una vez que han crecido y tengan una. ¡Alguien tiene que romper esta nefasta cadena!

Busca ser tú. Comenzando hoy. Comenzando en el poder del Espíritu Santo.

Haz esta oración conmigo: “Señor, no voy a mantenerlo en secreto nunca más. Le voy a llamar abuso. No lo voy a minimizar o justificar. Si necesito esconderme en algún lugar seguro por algún tiempo, así lo haré. Dios dame el valor para hablar con la persona adecuada que me pueda ayudar a hacer un plan para encontrar mi sanidad del alma. Señor, sálvame; salva mis relaciones. Señor, inicia el proceso de sanidad en mi. Y mi Dios, voy a dejar que tu ajustes las cuentas, y no yo. Te lo pido en tu nombre de Cristo Jesús. Amén”

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué harás hoy para romper el ciclo de abuso en tu vida? Hay recursos y organizaciones cristianas en tu ciudad que te pueden ayudar.
  • ¿Cómo puedes apoyar a un amigo o familiar que ha sufrido o sufre de abuso?
  • ¿Cómo puedes animar a quienes siguen sufriendo en silencio?

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