NO CALLES MÁS… DENÚNCIALO

 

Yo dije . . . ‘mantendré mi boca cerrada cuando esté rodeado de perversos’. Así que no dije nada. . . Estaba furioso, y entre más lo pensaba, más molesto estaba. Así que decidí hablar: ‘SEÑOR, dime qué pasará ahora. Dime cuánto tiempo me queda de vida. Quiero saber qué tan corta será mi vida.’” Salmos 39:1-4 (PDT)

El primer paso para ser libre del abuso, ya sea sexual, físico, verbal o emocional, es compartirlo con alguien que te pueda ayudar a ser libre.

Jesús dijo en Juan 8:32, “la verdad los hará libres” (NTV). La libertad viene cuando te abres a otra persona, admitiendo y compartiendo tu dolor.

En un estudio realizado en 10 naciones, se descubrió que del 55 al 95 por ciento de las mujeres que han sido abusadas por sus parejas, nunca lo han compartido a nadie, y los varones están aun menos dispuestos a hablar del asunto o a buscar ayuda.

A menudo el abuso es llamado la epidemia silenciosa, porque es el enorme elefante en la recamara en muchos matrimonios, el cual aparentan que no existe y nadie quiere hablar del tema. Las personas lo sufren en silencio.

Si alguien en la Biblia comprendió lo que es el abuso, ese fue el rey David. Él escribió la mayoría de los Salmos y también pasó mucha parte de su vida tratando con el abuso, porque había gente que quería lastimarlo, matarlo, abusarlo, difamarlo, ridiculizarlo y todo tipo de abusos inimaginables.

En más de 100 pasajes del libro de los Salmos, David expresa su dolor, frustración e ira contra sus enemigos. Usa la palabra “enemigos” unas 100 veces en la Nueva Versión Internacional. Habla de los abusos que ellos habían ido amontonando sobre su vida.

Pero una de las cosas que David nos enseña, es esta: No te lo guardes. En el Salmo 39:1-4, David explica lo que le sucedió cuando trató de mantener en secreto los abusos sufridos: “Yo dije… ‘mantendré mi boca cerrada cuando esté rodeado de perversos’. Así que no dije nada… Estaba furioso, y entre más lo pensaba, más molesto estaba. Así que decidí hablar: ‘SEÑOR, dime qué pasará ahora. Dime cuánto tiempo me queda de vida. Quiero saber qué tan corta será mi vida.’” Salmos 39:1-4 (PDT)

Esta es una respuesta clásica al abuso. David temía hablar del asunto frente a sus abusadores, pero su silencio empeoró la situación: “Yo dije… ‘mantendré mi boca cerrada cuando esté rodeado de perversos’. Así que no dije nada… Estaba furioso, y entre más lo pensaba, más molesto estaba.”

Si tú estás pasando por algo similar, quiero que sepas que Dios se preocupa por ti, y muchísimo. ¡Lo bueno es que si hay esperanza! No estás obligado a permanecer en ese silencioso ciclo de dolor, ansiedad y temor.   

Primero, debes dejar de guardar silencio. Tienes que hablar con alguien en quien confíes. Tienes que sacar todo eso a la luz, de tal forma, que Dios comience a llevarte a la libertad y la sanidad.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles son las señales del abuso emocional? ¿Cómo puedes ayudar a un amigo que esta sufriendo de abusos?
  • ¿Por qué muchas personas que han sufrido abuso encuentran tan difícil aceptar el amor de Dios?
  • ¿Por qué sufrimos más cuando mantenemos oculto nuestro dolor?
 
 

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