ACÉPTALOS AUNQUE NO LOS APRUEBES

 

“Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” 1 Timoteo 2:5 (NVI)

Cuando tengas un conflicto en tu vida, enfócate principalmente en la reconciliación, y no solo en la resolución. Porque hay una gran diferencia en estas dos palabras. 

La reconciliación significa re-establecer la relación. La resolución significa resolver el problema.

Muy probablemente, la resolución no siempre va a suceder como quisieras, porque nunca vas a estar de acuerdo con los demás en todas las cosas. Y tampoco nadie en este planeta, estará de acuerdo contigo en todo lo que tu opines; y es por esto que nunca vas a tener la resolución de todas tus discrepancias.

Entonces, ¿puedes tener una relación sana y agradable sin estar de acuerdo en todo? Claro que si se puede. Si aprendes a estar en desacuerdo sin ser desagradable, a eso se le llama sabiduría. Si aprendes a caminar por la vida junto a esa persona con la que no siempre coincides, con la que no siempre estás de acuerdo, a eso se le llama ser sabio.

Una de las mejores cosas que puedes hacer en tu vida es ser un constructor de puentes, no un constructor de murallas. Así serás más como Jesucristo, buscando la armonía con las personas. Eres más como Jesús, cuando construyes puentes, no muros. ¡Eso es exactamente lo que Jesús vino a hacer! Él es el gran reconciliador. Dios envió a Jesús a la Tierra para reconciliarnos con Él, porque estábamos en graves problemas con nuestro Creador.

Pero si tú no puedes estar en paz con las demás personas, es porque no estás en paz con Dios. Y tal vez eso sea parte del problema – no estás en paz contigo mismo porque no estás en paz con tu Creador. Primero tienes que hacer la paz con Dios. Para luego, tener y sentir la paz de Jesucristo.

Este es el punto de partida: Necesitas tener paz, permitiéndole al Príncipe de Paz entrar a tu corazón.

¿Te gustaría hacer esta oración a tu Señor?… “Dios mio, tu conoces los problemas en mi vida. Estoy cansado de lidiar con ellos, quiero estar en paz. Quiero tener Tu paz en mi vida para así poder ofrecer paz a los demás. Así que hoy acepto Tu paz. Te abro mi vida y corazón para que hagas lo que tengas que hacer, cosas que yo no sé cómo hacer.

Llena mi vida con amor, con paciencia, alegría, y paz. Ven y llena cada área de mi vida con tu paz, ayúdame a ser un constructor de puentes, no un constructor de paredes y murallas.

Ayúdame a tomar la iniciativa y no a reaccionar a lo que las otras personas me digan y hagan. Ayúdame a encontrar el momento y lugar correcto, y tener el valor para aceptar y confesar mi parte en el conflicto, siendo humilde. En lugar de atacar a la persona, ayúdame a atacar el problema. Ayúdame a considerar la perspectiva de la otra persona. Ayúdame a solo hablar con la verdad, a resolver el problema y no buscar a quien culpar, a enfocarme en la reconciliación y no solo en resolver el problema. Te pido todo esto, en el nombre de Cristo Jesús, Amén.” 

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