TU GENEROSIDAD REVELA EL CORAZÓN DE DIOS

 

“Como resultado del ministerio de ustedes, ellos darán la gloria a Dios. Pues la generosidad de ustedes tanto hacia ellos como a todos los creyentes demostrará que son obedientes a la Buena Noticia de Cristo.” 2 Corintios 9:13 (NTV)

Como seguidores de Jesucristo, necesitamos tener presente que debemos ser generosos.

¿Y por qué es tan importante recordar el ser generosos? Aquí te escribo tres formas en las que esto impacta nuestras vidas.

Te hace feliz. Hechos 20:35 dice: “Deben recordar las palabras del Señor Jesús: “Hay más bendición en dar que en recibir.” (NTV). Fíjate que Jesús no dice que recibir no sea una bendición. Te hace feliz el recibir. El mundo siempre te dirá que eres mucho más feliz al recibir. Pero aquí Jesús revierte esta idea, y dice que serás mucho más feliz al dar que al recibir.

Simplemente tiene sentido. La Biblia dice en 2 Corintios 9:6, “Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.” (NVI). Cada uno de nosotros quiere que los demás sean generosos con nosotros. ¿Piensas que al sembrar de forma egoísta y mezquina vas a tener una cosecha generosa de Dios y de los demás? Dios dice que la vida no funciona de esa manera. Existe una ley de siembra y cosecha. Entonces, si quieres cosechar generosamente, debes sembrar generosamente.

Ser generoso muestra al mundo cómo es Dios. La Biblia dice: “Como resultado del ministerio de ustedes, ellos darán la gloria a Dios. Pues la generosidad de ustedes tanto hacia ellos como a todos los creyentes demostrará que son obedientes a la Buena Noticia de Cristo.” (2 Corintios 9:13 NTV).

Respecto a este tema, lo que me anima mucho es pensar en la increíble generosidad de Dios. Mira el mundo que Él nos dio para vivir. Mira la vida que nos dio. Mira la forma en que satisface nuestras necesidades. Dios es el modelo perfecto de generosidad. Y al ser generosos con los demás, debido a la generosidad de Dios con nosotros, esto mueve a los otros hacia Dios.

Reflexiona sobre esto:

  • Piensa en alguna ocasión en que estuviste más feliz dando algo que recibiéndolo. ¿Recuerdas algún momento en que fuiste más bendecido recibiendo algo que dándolo?
  • ¿En qué formas puedes sembrar generosidad en tu vida?
  • ¿En qué maneras Dios ha sido generoso contigo? ¿Cómo le demuestras tu gratitud?
 
 
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